¿Qué esperar de una sesión de Arteterapia?

Muchas personas que no han hecho terapia, o no conocen la Arteterapia, se preguntan ¿Qué esperar de una sesión? ¿Con qué me puedo encontrar? ¿Qué tendré que hacer? ¿Será para mi?

Cada sesión es única y diferente, es algo que está vivo y varía en función de la persona, del contenido a trabajar, del ambiente, del recorrido terapéutico, de muchos factores. 

Suele tener una duración aproximada de 1 hora, en la que la/el terapeuta acompaña a la persona en lo que necesite revisar, poniendo a disposición herramientas verbales, corporales, creativas, dentro de lo que llamamos un encuadre terapéutico (lo que sería el contenedor, las normas y condiciones para que sea un espacio ético y seguro). Con el objetivo de ayudar a que la persona recoja y elabore algo de lo que experimente en sesión, y lo lleve a su vida para nutrirse con ello. 

Queriendo arrojar un poco de luz a quien esté con la inquietud de acercarse a un proceso de Arteterapia, hablaremos en términos mas o menos generales de cómo se estructura una sesión individual. 

¿Cómo es una sesión de Arteterapia Individual?

Una sesión de arteterapia individual puede seguir la siguiente estructura, aunque no siempre se da de la misma manera:

1 – Demanda / exposición de lo que se quiere trabajar. 
2 – Inicio Corporal.
3 – Producción simbólica / creación.
4 – Recogida / Integración. 

1- Demanda: 
En el proceso terapéutico, el inicio de sesión incluye una parte verbal donde la persona hace su demanda de trabajo.

Inicio verbal de la sesión. La persona que viene a sesión explica cómo está, cómo se siente, y si hay algo que necesita revisar / mirar / explorar.  A veces no es posible identificar claramente el QUÉ, entonces la/el terapeuta le ayuda a entrar en contacto consigo mismx e indagar.  

2- Inicio corporal:
Trabajo terapéutico dibujando la silueta del cuerpo.

En Terapia Gestalt damos mucha importancia al cuerpo, como lugar donde se almacenan las emociones y memorias.  
El sentir corporal puede ser entonces un punto de partida y de retorno para ir chequeando cómo está la persona.

En nuestra metodología de Integración Creadora, el trabajo corporal es imprescindible como vía de acceso al inconsciente, y a través del cuerpo podemos despejar las defensas racionales y conectar con el hemisferio derecho del cerebro (facilitador de la conexión simbólica y la expresión artística). 

Se propone una activación energética y entrada en contacto con el cuerpo, atendiendo la respiración, la postura, las dolencias, etc. Esta información nos puede dar pistas de hacia donde movilizar la sesión. 

Puede incluir:
– Toma de conciencia corporal (escaneo-repaso interno de todo el cuerpo parte por parte).
– Conciencia y ampliación de la respiración. 
– Movimiento y energetización de las diferentes partes del cuerpo.
– Descarga (a través del movimiento, con los pies contra el suelo, o con los brazos, golpeando en un cojín o en el aire).
– Uso de la voz, de forma libre para abrir la garganta.

Al terminar el trabajo con el cuerpo, dedicamos unos minutos para que la persona que está siendo acompañada observe las sensaciones, emociones e imágenes que puedan surgir. 

Desde aquí se hace un puente para ir a la creación, cuidando que la transición sea fluida y progresiva, que no haya una «desconexión» de lo que pueda estar sintiendo.

3- Producción simbólica / creación:
El barro como herramienta en las terapias expresivas.

Aquí la/el terapeuta acompaña a la persona a que pueda seguir explorando, sirviéndose de materiales plásticos y creativos. Pasamos al plano expresivo y simbólico, es un lugar de libertad y permiso donde poder «jugar» y que emerja el contenido que necesite salir.

No hay ningún objetivo concreto, ni finalidades artísticas o estéticas. No buscamos hacer obras de arte, sino que el interés está puesto en el proceso. 

A veces el/la cliente puede escoger qué materiales desea utilizar, otras veces es la/el terapeuta quien propone según lo que considere más idóneo para el proceso. 

Esta creación pueden incluir uno o muchos lenguajes expresivos combinados. Como ser: Pintura con las manos y/o pincel, modelado en barro o plastilina, dibujo con ceras / lápices / rotuladores, garabatos, collage, escritura, trabajo con manchas, canto libre, música improvisada, performance, movimiento espontáneo, danza, escribir un poema, etc. 

El trabajo del/la arteterapeuta es atender a todo lo que sucede durante la creación. Observar el acto creativo, cómo está la energía, cómo está el cuerpo, si hay bloqueos, si aparece una emoción, si hay alguna necesidad que atender, etc. Y facilitar que la persona acompañada pueda desplegarse en lo que le haga falta. Profundizar, ampliar, cuestionar, hacer, deshacer, revisar, contemplar…

  • La creación nos permite primero que todo la posibilidad de expresarnos con total libertad y soberanía.
  • Nos da información de cómo creamos, cómo nos movemos en la vida.
  • El acto creativo refuerza la autoestima, la creatividad, la imaginación, la memoria, la fortaleza, la resiliencia, y más beneficios.
  • Favorece la sanación de traumas, depresiones, ansiedad, conflictos internos, duelos, y/o emociones profundas que han quedado retenidas.
  • Muchas veces nos ayuda a ampliar la percepción sobre un tema o problema, y a ganar conciencia de cómo nos relacionamos con lo que nos pasa.
  • Nos puede permitir transformar la realidad. A partir de lo que haya surgido en la producción, hacer cambios y dar una «solución creativa» o respuesta nueva. Hacer esto en el plano simbólico incita a llevar esas respuestas nuevas a nuestro día a día.

La/el terapeuta permanece presente y en una escucha activa, sin interpretar ni juzgar lo que surge en la creación. Y ayuda a quien está acompañando a rescatar y poner en valor lo que la ha servido para ganar conciencia / aliviarse / sanar. 

Con esto se pasa a la fase final y de cierre de sesión.

4 - Recogida / Integración:
En el proceso terapéutico lo más importante es el vínculo entre terapeuta y paciente.

El/la terapeuta y la persona acompañada, conjuntamente, contemplan la producción y recogen lo que haya podido emerger no sólo en lo simbólico sino durante toda la sesión. Ambos roles tiene una participación activa, la/el terapeuta no hace diagnósticos ni arroja conclusiones cerradas, lo que hace es ofrecer apoyos, confrontaciones y preguntas, para que la persona pueda ir encontrando las respuestas en su interior. 

A veces las respuestas toman forma en la producción creativa (el dibujo, figura de barro, texto…). A veces la creación sólo deja ver una pista o un indicio de por donde continuar en las siguientes sesiones, a veces abre nuevas preguntas o dudas. 

Sobre al final de la sesión, se favorece la elaboración verbal, orden y clarificación de lo que se haya podido ver y tomar de toda la experiencia. Propiciando un puente entre esto y su vida / situaciones cotidianas / relaciones, para su posterior integración.

El objetivo no es «encontrar soluciones» sino relacionarse con lo que hay de la manera más auténtica posible, e ir adquiriendo poco a poco recursos para generar cambios en favor del bienestar y la salud.

– Brenda L. Pinto, para Escuela Hephaisto.

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